domingo 4 de diciembre de 2011

Género: ficción.


"Tengo casi 21 años y siento que no he aprovechado mi tiempo al máximo. O penándolo bien, sí he aprovechado en perderlo. 
Mi único talento es ser huevona y  otro sería tal vez preparar cosas de comer sin quemar la cocina. Hay de dos sopas aquí: tengo un problema psicológico que me reprime o… soy una verdadera estúpida.
Muchas personas a mi edad ya tienen un coche, están comenzando a trabajar en pequeños proyectos y tienen como plan a corto plazo salirse de sus casas para enfrentar la vida por su cuenta. Yo, en cambio, estoy aplastada en mi cama pensando en mi sobrepeso, en mi pésima alimentación y en todos los proyectos finales escolares que debo tener listos para mañana y los cuales están incompletos o ni siquiera he tenido la desencia de empezar.
Siempre veo a muchas personas tener cientos de actividades y aún así tienen tiempo para irse de fiesta o dormir. Yo tengo un par y siento que me voy a morir.

Lo único que me alegra los días es que afortunádamente tengo novio y, después de tanto tiempo, me sigo preguntandó por qué demonios le gusto y de dónde saca las ganas y la paciencia para seguir conmigo. No soy una persona nada sencilla y estoy segura que no pasará mucho para que me deje… ni yo me aguanto tanto tiempo.

Hablando con él sobre refacciones de coches, le afirmé que tal vez yo nunca tenga el gusto de conocer sobre esos temas, y no porque pensara que las mujeres no nacimos para eso o que sólo es cosa de machos, sino que probablemente nunca tenga la oportunidad de tener mi propio automóvil sino hasta los 30. Claro, después de pasar 5 años ahorrando y nada más para pagar el engache de uno usado. Eso si, eso sucederá solamente si me toca un poco de suerte y la vida decide no ser una perra conmigo.

La otra, un poco exagerada, es que me quede sin nada y sin nadie, viva debajo de un puente peatonal y me gane el dinero pidiendo limosna… eso si no antes me gana el hambre y me vuelvo prostituta. Sí, ya  sé, dije que exageraría las cosas.

Otra posibilidad, una más realista, es que efectivamente cumpla 30 y siga viviendo en la casa de mis padres (si es que éstos antes no se divorcian y den a elegir entre irme con melón o con sandía). Obviamente no tendré una vida feliz, ya que estaré sola gracias a la depresión y demás problemas psicológicos que se presenten. De igual forma tendré la costumbre de emborracharme a solas y pensar en el suicidio más de una vez al día. 

Ninguna me gusta, en realidad, pero claramente no me veo viviendo en otro país trabajando en lo que me gusta, siendo la dueña de una hermosa casa con una hermosa vista y con la compañía de mi hermosa pareja (lo cual sería lo ideal para mí). Creo que no nací con esa suerte… a menos que yo la haga casándome con un hombre viejo y rico para que me deje su fortuna después de morir."