Y al escribir en tinta negra no quiere decir que no haya encontrado la azul.
Y tal vez no quiero decirlo con metáfora... o tal vez sí.
Porque la inseguridad regresa y existe en mí de nuevo,
creo todos guardamos un poco de eso.
Porque nada más pensamos en nuestro bienestar sin importar pisotear al "mejor amigo".
Y nos cansamos de escuchar al otro hablar de "yo"
y queremos que calle para seguir hablando de "yo".
El malestar regresa por un error irreversible, tal vez.
Es lo malo de ser un títere.
Nos quejamos porque somos gobernados pero nadie quiere tomar la iniciativa ni decisiones.
Quiero decir que lo siento realmente y que un perdón no basta
pero esta mierda llamada sociedad me ha transformado,
me ha acobardado y me tiene a la defensiva todo el tiempo.
¿Puedo tatuarme tu aroma?
Ha estado cerca de mí por más de una semana
y cuando te vayas quisiera recordarte y sonreir.
Yo sé que nadie es perfecto pero deberías tapar más tus defectos.
Es raro besar labios tan jóvenes y desconocidos.
Desconocidos porque no sé nada de ti.
No estoy acostumbrada a esto.
Y puedo seguir escribiendo sin sentido.
Mi mano no se cansará, ni la tinta se acabará.
Y parece haberte convocado.
Y no sé por qué me siento así...
con la letra cansada y el corazón algo doliente.
Cada vez duran menos las cosas y sé que lo he dicho infinidad de veces pero nada dura para siempre.
Ni siquiera el pensamiento, ni la paz mental, ni el estado de ánimo.
Me siento como una señora que hace limpieza.
Limpieza de mi propia casa, de mi propio entorno pero que comparto con demás gente.
Acomodo las cosas de tal manera para mantener un orden y saber donde está cada una de las cosas.
Apenas termino y alguien ya pasó a desacomodar, romper, cambiar de lugar cosas y me frustra.
Me molesta y debo conseguir energía para reacomodar todo pero diferente, no puede ser igual al orden anterior.
Tiene que ser conforme al nuevo régimen establecido. Odio reacomodar, odio cambiarme, odio esto.